¿Por qué sufren las personas en las organizaciones?

Las 4A para desarmar el malestar y apalancar procesos.

Difícil sería determinar por qué a veces las personas padecen de un malestar emocional en el trabajo, más o menos encubierto, y que aflora como desmotivación, apatía o falta de compromiso … pero que el malestar existe, existe! … es lo que al menos como consultora puedo escuchar en algunos espacios por los que transito con frecuencia.

El malestar o dicho en términos opuestos, “la falta de bienestar”, disponibilidad, optimismo y apertura, en cualquier colaborador se ve reflejado, tarde o temprano, en un desempeño menor a sus capacidades y talentos.

Hay cuatro aspectos que podemos decir que son responsables, en las organizaciones, del malestar evidente en sus colaboradores:

  • Las situaciones de incertidumbre, propias de esta época de pandemia en la que vivimos hoy, sin dudas, pero que de todos modos, se definen como momentos en que existen cambios resistidos o situaciones de crisis, que afectan a la empresa. Siempre refuerzan la inseguridad y el temor –explícito o no-, a perder el empleo, perder beneficios, no contar con capacidad para responder ante lo nuevo o lo complejo, tener que afrontar obstáculos y presiones … entre otros imaginarios posibles;
     
  • Las personalidades tóxicas, aquellas que desde cualquier posición, -aunque con probada eficacia desde las posiciones de mando!-, ocasionan conflictos y perjuicios en las relaciones interpersonales: manipulan, controlan, solapan información y/o la manejan a su voluntad y conveniencia, generan comentarios o rumores para descalificar o desprestigiar a otros, etc
     
  • El exceso de trabajo, las urgencias y presiones por la tarea en sí, cotidianas y sostenidas en el tiempo: sin dudas todo ello es generador de Stress en las personas, … pero cuidado!!! Stress no es un cansancio pasajero, sino un síndrome (conjunto de síntomas) de tipo psicofísico que evidencia que la persona ha llegado al límite de su capacidad de respuesta … y está por enfermar!!!
     
  • Los conflictos personales sin resolver: si bien todos estamos expuestos a vivir situaciones que puedan alterar nuestra estabilidad emocional, en distintos espacios de la vida (familia, pareja, relaciones sociales, etc) vale lo mismo, para este punto, que para el anterior, sobre el Stress: depende de cuánta conflictividad hayas estado experimentando últimamente, y de tus capacidades de dar respuesta y reordenar tus estados emocionales, el cómo quedarás parado en el día a día, cuando llegues a tu trabajo. Acordate en este sentido: nada más falso e impracticable que la frase “los problemas de mi vida personal quedan en el umbral cuando entro a mi trabajo”


En síntesis: cuando el mensaje que te llegue, -o bien lo percibas vos-, es que existen expresiones de malestar y/o desmotivación en tus colaboradores, (sea cual sea la causa que se supone que genera estas expresiones), te invito a transitar nuestro esquema de las cuatro A:

La primera es la de APERTURA: efectivamente, lo que no se habla ni se dice, produce más perjuicio que aquello que aflora.
Permitir que las personas puedan expresar lo que les pasa, muchas veces no es fácil (nadie quiere exponerse ni mucho menos correr riesgos y/o comprometer a terceros), pero si sos Líder, abrir espacios de conversación es siempre una materia obligada. Vos sos el gran generador de la confianza que se instala, y también podés ser el promotor de que las emociones puedan fluir, siempre en un marco de respeto y de legitimación del otro.

La segunda es la de ATENCIÓN: si el problema es individual o interindividual (afecta sólo a algunos), pedir ayuda profesional para ellos, puede ser el camino más corto y adecuado. Asistencia psicológica si se trata de un conflicto emocional o bien Coaching, si el colaborador está trabado en cuestiones de su trabajo o de sus relaciones interpersonales en la empresa.

La tercera es la del ABORDAJE: si se trata de algo que afecta a varias personas y grupos, realizar encuestas de clima organizacional, entrevistas confidenciales o bien focus groups puede ayudar a definir si la problemática está siendo causada por factores intrínsecos a la organización en sí: déficits en la comunicación interna, un entorno laboral presionante y estresante, liderazgos débiles o distónicos con sus grupos a cargo, personalidades que no encajan en sus equipos de trabajo, pueden ser, entre tantos, causantes del “malestar grupal”.

Acá ya estás moviendo la aguja hacia la cuarta A:

ACCIÓN: cuando hayas concluido qué es lo que ocurre con las personas DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN, tendrás que conectar esto con la ACCIÓN que mejor lo resuelva: desde programas de Motivación para los empleados, para el fortalecimiento y la “actitud Coach” de los Líderes, para la Resolución de conflictos, o bien, para el afrontamiento del Stress y el bienestar en el trabajo, y hasta el desarrollo de competencias específicas, cuya falta, muchas veces, estanca el desempeño de aquellos quienes podrían dar más de sí mismos con menor esfuerzo y desgaste, si estuvieran preparados para hacerlo.

Como ves, no todo es igual a la hora de abordar la complejidad de las personas que colaboran en el día a día con nosotros … pero hacerlo, genera un mundo de beneficios, tanto a nivel de los resultados a obtener juntos, como de las relaciones … o dicho de otro modo:

de las RELACIONES que entables con los otros, dependen los RESULTADOS que se logren entre todos!

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